martes, 12 de enero de 2010

Crónicas


En el camino de la vida comenzamos a caminar, juntos tu rostro miraba mi cara y mis ojos se fijaban en el tono rojizo que se nota a la luz de los rayos solares, de esos ojos que me demandan amor y ternura cada vez que los miro, que me dicen que me extrañan y que no pueden mentirme cuando un suspiro tuyo se escapa de los pulmones como se escapan unas gotas antes de cada tormenta, esos ojos que tantas mañanas de días soleados y de días lluviosos fueron mi destino, fueron mi lugar de reposo después de las batallas cotidianas de existencia que había que enfrentar con el alma pendiente de un hilo para tratar de darte amor, de darte paz, esos ojos que fueron mi escape de la realidad cruda de perder todo nuestro mundo para tratar de formarnos la mejor de las realidades, esos ojos que poco a poco fui tapando para que no miraras la verdad, esos ojos que se volvieron sombra para no verme jamás con la misma ternura y el amor y la paz y el sentir y el deseo que una vez provocaba en ti, caminamos en una senda llena de momentos alegres, las mañanas se llenaban de prisas y de carreras para llegar a tiempo al trabajo, y luego se llenaban de prisas para llegar a verte, en esas noches en que sola mirabas el cielo esperando mi llegada, las noches lluviosas que pedías que todo marchara con buen viento para que fuera a través del viento que recibiera tus mejores deseos, y era el viento el que me hacia recordarte, y extrañarte con tal fuerza que terminaba la noche de un amanera muy rápida para mi, tal vez tu en el reposo esperabas ansiosa mi llegada, tal vez muchas veces sentías miedo de que esto se convirtiera en pesadilla, tal vez muchas noches que no conciliabas el sueño, dando vueltas en la cama, levantándote a la ventana o dejando escapar un rayo de la luz de la luna para estar mas tranquila, muchos truenos turbaron tu sueño y despertabas asombrada de lo largas que eran las noches, luego al llegar te miraba y te abrazaba y en ocasiones te pedía descansar y tu sin decirme nada contemplabas mi rostro y aceptabas un abrazo mió sabiendo que tal vez eso no era lo que realmente necesitabas, así eran los días que viví, llenos de gozo y de preocupación solos sin mas que nos interrumpiera, era hermoso verte en casa preparando alimentos para luego juntos disfrutar entre pedazos de jamón y pasta una tarde llena de platicas lo mas raras posibles, luego los días comenzaron a llenarse cada vez mas de pasta y de risas, llenos de una mezcla de sentimientos encontrados por el hecho de coincidir en pocas ocasiones y tratar de ser quien tu merecías, luego con el tiempo la senda se comenzó a vislumbrar cada vez mas pesada, llorabas en silencio mi falta de comprensión y mi falta de empeño en la vida aun así, dabas lo mejor de ti para salir juntos, una risa , un chiste una idea que eran lo suficientemente fuerte para poder dañarte cuando yo las mataba, era lo mejor del mundo subir a mirar las estrellas a tu lado detrás de los tanques de gas que se volvieron inolvidables era lo mejor de la vida compartir contigo una tarde en tu seno, en tus brazos, lleno de ti hasta los ojos, con la cama destendida y la ausencia en otra parte donde siempre debió quedarse, siguiendo con el camino comenzó una tormenta, una pelea, una discusión tonta y sin razón que tiro la esperanza por el balcón donde salíamos a mirar la lluvia, donde en las tardes luego de las compras semanales disfrutábamos un acomida o una bebida abrazados juntos como siempre debió de haber sido, esa tormenta que comenzaba me llenaba de dudas infundadas, que se tornaron cada vez mas duras de vencer, me llenaron de rabia y de dolor y falle jure que te protegería siempre pero fui más débil de lo que creía, comencé a dejarme a arrastrar por un torbellino de incertidumbres, de dudas, de saber que pasaría si.. pero nunca paso nada solo me desprendí del suelo donde los sueños empezaban a construirse, solo me deje llevar por esa tormenta de sal que nublo mis ojos y no me dejaba mirarte como realmente eras, ahora tus ojos ni siquiera me miran, aunque trate de mirarte yo y ya no vea nada, la tormenta me hizo dar vueltas y volar hacia otro sitio donde no conocía nada, una terrible situación había ocurrido, la tormenta me cambio de lugar, me llevo a otro rumbo a otro sueño distinto de que plasmamos en una noche de amor y de sal y de lagrimas y de orgasmos, esos sueños eran nuevos pero me parecieron mejor y creí que tal vez podrías ver lo mismo si venias a este sitio, solo que no sabia donde buscarte, no sabría de donde la tormenta me arrojo a este llegar nuevo y desconocido, daría lo que vale mi miserable vida ahora por verte de nuevo por la mañana levantarte llena de sueños y de esperanza, entregaría lo que no soy y lo poco que hoy valgo por que tus risas siempre estuvieran conmigo cada DIA cada tarde, cada vez que nace de nuevo esa luna que tantas veces te vio llorar en silencio , que te escuchaba levantar las plegarias que entregaste a cambio de mi bienestar, pero se que tanto es lo que no valgo que en este momento entrego todo por tu felicidad, entrego DIA con DIA las plegarias en forma y en ruego para que tu camino este mejor que antes de mi, siento que la vida ha de recompensar lo que te hice sentir, o lo nada que te trate mientras dormías a mi lado, la bondad con la que viviste a mi lado jamás en la vida será igualada, la fidelidad de tu alma hacia un alma rota que se encontraba tratando de luchar contra los sentimientos de tristeza que me rodeaban es única en el mundo y su fin llego mucho antes de lo que esperaba, jamás volverás a ser tan amorosa jamás volverás a pedir tantas plegarias…, al menos no por mi y mi vacía vida, olvide que me amabas y me deje llevar por el caudal de oscuridad que motivo mi alma a la perdición, los fracasos que me han rodeado nunca estarán en ti, en ese sitio al que me llevo esa tormenta me acostumbre a vivir cegado, duro , frió como el hierro, e inamovible como piedra, la gaviota se estacionaba en la piedra y miraba en que cada día se estaba convirtiendo y simplemente se fue, se que diste mas de lo que puedes y entregaste luz amor y fe mucha fe y nunca nada movió esa piedra que cambie por un corazón que tenia, empeñe los sentimientos y fui entonces mas duro que nada, solo espero que en los sueños que tienes hoy por lo menos exista un momento de perdón y no de rencor como suele pasar en estos casos solo espero que mi recuerdo no sea mas tormentoso del como lo ha sido, mientras escribo esto siento como gotas de sal recorren mis mejillas desde el aura de los ojos y se arrastran poco a poco hasta morir en los limites de mi barba, y caen al suelo y se secan y nacen de nuevo y cada vez saben mas a sal y nublan la mirada que no encuentran tu figura en este renglón ni tu nombre en estas letras ni tu amor en este cuerpo ni tu alma cerca de esta alma inerte que solo te recuerda y te extraña y de amor tiene sed, tu manantial vivo de luz, mujer saciante de armonía, templo de amor, de vida y de felicidad, ya no te encuentro ni se donde buscarte, ni se siquiera que haría si llegara a encontrarte, mientras no estés mis letras trataran de decirte cuento te amo en realidad, pero al estar frente a ti callare lo que siento, y matare mis lagrimas y no se derramaran de nuevo en tu presencia, no por el hecho de no merecerlas no , pero si por el hecho de no turbar mas tu vida llena de nuevas experiencias y nuevos y mejores tratos, trate de sostenerme de un tronco que encontré en el camino en el nuevo camino que tenia en la nueva vida que comenzaba a vivir y te llame y te dije ven , y trataste de llegar, pero ahora una tormenta nueva te llevo a definitivamente a otro lugar donde no se de que color son las flores y no se de que color son los rayos vespertinos que ahora iluminan tu mirada, donde no se de que color son los sueños que tienes hoy, ese pequeño palo del cual trate de sostenerme eran tus sueños, eran tus ansias locas por vivir que poco a poco

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