miércoles, 8 de noviembre de 2017

Huir de Tí

Hace unas horas, que parecen segundos 
perdí la mirada entre tus risos
y me encontré entre tus pestañas inconfundibles
me encontré mirándote viva, tal vez nerviosa
pero te encontré tras la cortina
aunque a veces te pierdas de ti misma.

La hermosa sonrisa, temerosa, angustiada
de quién guarda en la cava sus lágrimas en botellitas de cristal
fueran de madrugada, media tarde o noches grises,
o por motivos que concluyeron en convertirse en eso, lágrimas.

Otrora cocinaba con elotes tiernos, albahaca dulce y chocolates
Por si acaso, decía, pero quizá lo perdió antes de tenerlo
o quizá no conoceré ese sabor exquisito de sus mezclas hornamentales.

Sin embargo al verme rebasado por esos risos
esos ojos blancos, esa mirada que detiene el tiempo
temblé, hasta las piernas, diría que hasta el hipotálamo reaccionó
y se movia la luz de las lámparas y la luna se caía en pedacitos
no hubo más brillo que el de sus ojos.

Me ví rebasado por sus brazos,
sus fuertes y tiernos brazos, mezclados en ese dorso tan exquisito.

Entonces, emprendi la huida más voraz de mi carrera
se quedaron con ella mis ojos y mis labios y mis deseos
me aleje vacío, con el corazón trepidante
y quise regresar a concluir la batalla, 
pero su mirada detenía el tiempo y ya era bastante tarde.

Quizá la perdí mucho antes de tenerla, y sus besos no resuenen en esta boca
o tal vez sea el principio de este idilio,
donde ella no cultive más tristezas añejadas por décadas .

Quiero robarle ramilletes de sueños de colores
para que vea de nuevo a través de mis ojos
lo hermosa que es esta vida.

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